Diferencia entre revisiones de «PositioSuperVirtutibus/13. En tratos con el Procurador General»

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12. El General Manuel Sánchez
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PositioSuperVirtutibus/13. En tratos con el Procurador General
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14. El Procurador en acción.
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13. En tratos con el Procurador General

Para la obtención de la aprobación del Decretum Laudis y de las Constituciones de la Congregación de las Hijas de la Divina Pastora, inició el S. de Dios una correspondencia epistolar con el Procurador P. José Calasanz Homs, ya en 1910, por lo menos[Notas 1].

Sin duda, al ver la disponibilidad del Procurador General, se decidió a plantearle su problema y se produjo una serie de cartas de Getafe a Roma y viceversa, que por desgracia no se han hallado ni en España ni en Roma. Sólo tenemos una de ellas, de mano del S. de Dios, fechada el 1.V.1912 y que nos revela lo dicho en sus primeras líneas (infra 1, l): “Confirmo mis anteriores y paso a decirle…”[Notas 2]No se excluye necesariamente que el P. Enrique Torres interviniera, pues se hallaba en Roma al menos ya en 1909. Hubo, pues, varias cartas del Padre; y, en la última el Procurador General pedía explicaciones y detalles, que le da en esta el s. de Dios. Era sobre el porqué de inscribir las casas y fincas, que compraba o recibía, a su propio nombre, y no a favor, sea del colegio escolapio de Getafe, sea del colegio de las Hijas de la Divina Pastora.

Es esta carta una prueba más de la rectitud y delicadeza de conciencia del S. de Dios y de su extremada prudencia para pedir el juicio de los peritos en asuntos fiscales.

Así confiesa el S. De Dios (infra 1, l) “Al exterior he faltado: no al interior, que nunca he tenido tal pensamiento por la misericordia de Dios”. En su humildad y por lo “exterior” de esa supuesta falta, dice: “Merezco castigo y estoy dispuesto a cumplirlo con la gracia del Señor”.

“¿Es necesario rectificar algo por testamento o de otro modo? Sírvase obtenerme licencia para hacerlo, que yo no alcanzo más. Lo dejo todo en las manos de Dios, que ve mi corazón y buena voluntad, y en las manos de Su Paternidad, que, como Padre, no puede por menos de desear el bien y tranquilidad de este su indigno hijo en Cristo” (infra 1, l).

¿Se puede pedir más sumisión? ¿Se puede pedir más disponibilidad, más sinceridad, más humildad?

Esto – nótese bien – el primero de mayo de 1912.

Notas

  1. Por ejemplo: el 20.X.1907 el P. Homs escribe al Fundador: “Para que Vd. sepa lo que se debe hacer para pedir y obtener la aprobación apostólica de la Congregación, el 4 de noviembre pediré a la Congregación de Obispos y Regulares un ejemplar de las normas publicadas expresamente para ello. Cuestan dos liras. Advierto que si las Reglas impresas de una Congregación no están conformes a las Normas, es inútil que las presenten. Modifíquenlas antes y eliminen lo que no quepa dentro de dicha Norma. Hagan doce copias a máquina de escribir u otro procedimiento de reproducción, y presentándolas serán fácilmente aprobadas en Roma”. El P. Faustino agradecerá los desvelos del Procurador con esta misiva: “Mi muy venerando Padre: “Dios y la Sma. Virgen le paguen lo que por las Pastorcitas ha hecho y está haciendo y lo colmen de tantas gracias y bendiciones como de corazón le piden para S.P. aquellas religiosas y este su inútil hijo en J.C.; que no de otro modo pueden corresponder a tan señalados beneficios; Dios selo premie con gloria, le conceda felices Pascuas, salidas y entradas de año, y por los que le convengan y al Señor plazca, para hacer tanto bien! Mil y mil gracias por todo le da en nombre de todas las religiosas y en el propio, este su humilde hijo en Cristo”.
  2. El capítulo general se inició en julio 1912 (PICANYOL, Brevis conspectus, 45-47).