PositioSuperVirtutibus/I. SANLUCAR DE BARRAMEDA (1869-1873)

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

DOC. IV: SANLÚCAR DE BARRAMEDA. EL ESCORIAL (1869 – 1875)
Tema anterior

PositioSuperVirtutibus/I. SANLUCAR DE BARRAMEDA (1869-1873)
Índice

II. EL ESCORIAL (1873-1875)
Siguiente tema


I. SANLUCAR DE BARRAMEDA (1869-1873)

1. Antecedentes

Sanlúcar de Barrameda es población gaditana asentada en la desembocadura del Guadalquivir[Notas 1]; sus casas parecen -a decir del p. Faustino- “una bandada de palomas”. Puerto de mar muy célebre en la historia por haber salido de él Cristóbal Colón en su tercer viaje (30.V.1498) y haber arribado a él en el último de ellos (1504); de este puerto salió Juan Sebastián Elcano y a él arribó después de tres años de navegación y dar la vuelta al mudo el 7 de septiembre de 1522.

Entre sus edificios se hallaba el convento de San Francisco, que se vació en 1834 por la obligada exclaustración. En 1867 el arcipreste D. Francisco Rubio y Contreras pensó convertirlo en colegio de Escuelas Pías, lo que aprobó en mayo de 1868 el Tribunal Supremo de la nación.

Para llevar adelante la fundación, se encargó de habilitarlo al nuevo destino al P. José Calasanz López[Notas 2]. Procurador de las escuelas Pías de España, muy amigo del asistente general P. Calasanz Casanovas, con quien visitó el lugar y estudió sus posibilidades. Llamado a Roma el P. Calasanz Casanovas para gobernar como General de la Orden, le informaba por carta del 30.VIII.1868 su amigo el P. lópez en estos términos, que extractamos[Notas 3]:

“Tuve que venirme de Sanlúcar [a Madrid] para cobrar una letra de Puerto Príncipe de más de 6.000 pesos, cuando allí hacía más falta. Se arregló toda la parte vieja de San Francisco. Se hizo el refectorio de los colegiales, en el que fue de los frailes que es magnífica pieza, como –Vd. Vio, y el de los Padres en donde Vd. Indicó, en la fachada que da frente a la portería.

“El patio de entrada ha quedado magnífico con sus galerías bajas y altas, con sus grandes arcos y 18 grandes columnas de mármol, que sólo estas costaron mil duros […]

“En el piso bajo se ponen las escuelas, que tienen su puerta de entrada por la mitad del edificio, En el principal, la sala de estudio y dos magníficos gabinetes de física, etc. y de historia natural.

El 2º piso será todo él salas de dormitorio con tres hileras de alcobas.

“La obra nueva no estaba concluida cuando me vine y aún estará a estas fecha, aunque les faltará muy poco […] Concluido, será un gran colegio. Este se inaugurará el 13 del próximo septiembre, día de Nª Sra. De las Escuelas Pías. Ya está nombrado el personal. El P. Merry y mi sobrino son de los nombrados […]

2. Inauguración

Como hemos visto, se había planeado y se realizó la inauguración el 13 de septiembre de 1868. Tuvo una solemnidad como pocas veces acontece[Notas 4], pero a los pocos días ocurrió el pronunciamiento del Almirante Topete y la instauración de la revolución Gloriosa. De las 110 alcobas para colegiales, ya se habían ocupado 53 y de no sobrevivir la revolución, se hubieran llenado todas.

3. El P. Faustino

A este colegio llegaba el 9 de septiembre de 1869, aún no cumplido el año de su fundación, el P. Faustino, dejando las brumas y lluvias del norte por los soles radiantes del litoral gaditano (infra 1, a). En realidad el año, se había pasado en trámites, adaptaciones y arreglos, y no habían funcionado aún las escuelas. Convenía empezaran estas con gran brillantez para asegurar el crédito del colegio.

Sin duda fue esta la finalidad principal que buscaron los superiores al enviarle el P. Faustino Míguez.

Según informe del rector, P. Cayetano Bellón, fechado 21.XII.1869, “el P. Faustino desempeña la clase de Física y Química, la de Historia Natural y la de Fisiología e Higiene. La primera es diaria y dura hora y media; la segunda es también diaria y dura otra hora, y la tercera alternada y dura otra hora. Buen profesor. Religioso observante a excepción de la asistencia a la quiete [esto es, al lugar de recreo: retirábase sin duda a estudiar]. Se confiesa frecuentemente “[…]

Véanse los siguientes informes de años sucesivos, conservados en el Archivo Provincial de la 3ª Demarcación, Madrid. En el informe del 15 de diciembre de 1870 dice que desempeña Física y Química y repaso para el primer grado. Su cumplimiento en observancia religiosa muy bueno. En la 1ª clase tiene siete alumnos, en la segunda once. En el informe del 16.XII.1871 escribe: “Desempeña las clases de Física y Química y la de 1ª Sección del Repaso del Grado. Es director [de internos] y procurador. La conducta literaria y religiosa buena”. En el informe de 3 de junio de 1872 es el segundo de la lista y sin especificar asignaturas de ninguno, dice de todos que “han desempeñado bien la enseñanza en su arte literaria y piadosa durante el curso de 1871 a 1872[Notas 5].

Referente al desempeño de oficios domésticos, debemos hacer constar que el 30 de abril de 1871 resultó elegido Procurador de la comunidad en competencia con el P. José Manuel Raboso (infra 1, b); desempeñó el cargo con exactitud y a satisfacción común, pero casi al año presentó la renuncia del mismo (infra 1, c). Ignoramos las razones, pero es fácil sospechar que el motivo, que le indujo a ello fue que ya estaba en tratos con el Municipio para realizar el análisis de las aguas.

4. Bibliotecario

Además de las clases, se e había confiado la formación y cuidado de la biblioteca, lo que cuadraba bien con sus ansias de saber y su conocidísima afición al estudio.

“Parece ser que tenía su habitación en la misma pieza o local, que servía de biblioteca con entrada por uno de los descansillos de la escalera principal. Allí se enfrascaba horas y más horas en el estudio concienzudo de sus asignaturas preferidas y en la lectura y meditación de otras muchas, que habrían de constituir su bagaje intelectual y la formación interior de una persona sólida y muy completa en los diversos ramos del saber humano[Notas 6]. Así afirman testigos y biógrafos, y ciertamente no exageran. Pero esto que hubiera podido pasar oculto a los ojos de los ciudadanos, se traslució poderosamente al comprobar, por el testimonio de sus hijos y aun de adultos, que el saber del P. Faustino no era meramente teórico y memorístico, sino verdaderamente práctico y experimental, empleando los más modernos métodos que llegaban a su alcance. En las clases todo se sometía a experimento para comprobar las propiedades de las plantas, de las aguas, de los minerales, etc. Y no solo realizaba los experimentos el profesor P, Faustino, sino que hacía los realizaran también los propios alumnos y aun, a veces, con participación de algunos adultos. Esto era entonces cosa inaudita.

Esta fama cundió en la ciudad y se comprobó por expertos la labor científica, que el profesor realizaba en clase y fuera de ella. Y hubo quien propuso por ello su nombre al Municipio para que se le encargara el análisis de las aguas medicinales de la población, que otros habían intentado sin éxito. Y el Ayuntamiento, hechas sus comprobaciones, aceptó el consejo y puso manos a la obra.

5. El analista

En la sesión del 5 de abril de 1872 el Ayuntamiento decide invitar al P. Faustino Míguez, mediante el rector del colegio, para que efectúe el análisis de las aguas de la población.

El 30 del mismo se informaba en la sesión municipal su aceptación (infra 2. a).

Los patronos de la fundación “Francisco de Paula” le proveerían de algunos instrumentos y medios accesorios[Notas 7].

Con gran decisión puso manos a la obra, que le encargaran y el 6 de julio del mismo año ya en la sesión municipal se dio cuenta de un oficio del P. Faustino acompañando su estudio de las aguas de Sanlúcar (infra 2, b). El Ayuntamiento, agradecido, acuerda se le den las debidas gracias.

Impresa ya la obra, en sesión municipal del 24 de enero de 1873, se acuerda se le den las debidas gracias, se le remitan con atento oficio mil ejemplares, y se le reserve la propiedad intelectual y se le abonen los gastos hechos en la adquisición de reactivos (Infra 2, c).

Se le comunicó con la fecha 4 de abril[Notas 8]. El 6 respondió el Padre atentamente al comunicado del Ayuntamiento. Se copió el oficio del S. de Dios en las actas del día 12 del mismo mes y año. En dicho oficio hace el Padre confesión espontánea, que le retrata de cuerpo entero, como hombre concienzudo y minucioso, sacrificado, aun con pérdida de horas de sueño, constante y que realiza operaciones complicadísimas; aparece igualmente el varón de gentileza señorial, que se ofrece a servir de nuevo el Municipio y a la población en lo que se ofreciere en adelante (infra 3, b).

En vista de ello, el Ayuntamiento acordó, para manifestarle de algún modo el agradecimiento, obsequiarle con un instrumento u obra científica adecuada a la ciencia que cultiva más particularmente, por valor de unos 1.500 reales (infra 2, d).

Transcribimos algunos juicios de peritos sobre el trabajo del P. Faustino (infra 5, a, b).

Fruto preciosísimo de este trabajo del análisis químico de las aguas de Sanlúcar fue para el P. Faustino el descubrimiento de la acción terapéutica de las mismas (infra 6). Buen premio al fin sobrenatural, que le guiaba aún en la actividad de científico: la gloria de Dios.

6. Efectos

Copiamos del P. Anselmo del Álamo para mayor imparcialidad[Notas 9]:

“Avaladas sus conclusiones por médicos más notables de la población a requerimiento del Ayuntamiento, solicitado por el P. Míguez, es lógico y natural que acudieran muchos pacientes a consultarle en sus dolencias para que les indicara, apoyado en sus estudios y experiencias, las más apropiadas a su alivio y curación.

“He aquí la explicación lógica y racional de la dedicación de nuestro Padre a la Medicina y a la aplicación de las virtudes de estas aguas minerales en favor de la humanidad doliente. Por caridad y humanidad se vio precisado y apremiado por los pacientes y sus allegados a aconsejar y prescribir el uso de estas aguas privilegiadas. Los médicos más notables y prestigiosos de la población, después de un estudio concienzudo, consignaron y certificaron que las “indicaciones terapéuticas que de las aguas de esta ciudad en los manantiales que atesora, ha consignado el ilustrado Escolapio P. Faustino Míguez en la memoria que del análisis químico de las mismas ha practicado, no solo las encuentran ajustadas a los principios de la ciencia, sino a las aplicaciones que por tradición venía haciéndose conocidas sus propiedades medicinales”. Firman los Doctores Pedro Diez Paz, Antonio González, Juan Rebollo, Dr. Joaquín Martín.

“Con todos estos avales tan favorables y honrosos para nuestro Padre, quedó tranquilo y satisfecho de haber proporcionado a los enfermos y desvalidos unos “remedios utilísimos y casi gratuitos”, una vez que, como él indica, “reconociendo humildemente mi incompetencia en materia tan delicada por si hubiese empeño en sacarla de la esfera físico-química en que la presento, me impuse como un deber someterla y escudarla en la sanción facultativa. La Divina Providencia vino a poner en sus manos unos medios inigualados de hacer el bien al prójimo en una de las facetas más interesantes de la caridad: consolar y aliviar a los enfermos”.

7. El religioso

El analista afortunado de las aguas de Sanlúcar no debe hacernos olvidar al religioso escolapio, que además de la docencia de Física, Química e Historia Natural debe atender a las demás obligaciones de la comunidad a la que está inscrito.

Pues bien debemos recordar que el 2 de junio de 1872 se celebró capítulo local en el colegio de Sanlúcar y que en él P. Faustino Míguez fue elegido Vocal para el capítulo provincial (infra 1, d). Este hecho es altamente significativo del prestigio de que gozaba entre los miembros de la comunidad.

Pero a la sazón se hallaba totalmente absorto por los ímprobos trabajos y desvelos del análisis de las aguas, razón por la cual se creyó en la precisión de conciencia de renunciar a tal distinción y encargo (infra 3, a)[Notas 10].

Pero no solo en su comunidad de Sanlúcar se captaba el crédito y admiración de todos, sí que también el capítulo provincial lo candidó el 3.VII.1872 como posible Rector para el colegio de Villacarriedo, en tercer lugar, con un voto. En cambio, en tercer lugar y en el primer escrutinio se le propuso para rector de Celanova con cinco votos a favor. Con todo, no se llevó a efecto el nombramiento y no hubo necesidad por su parte de pensar en la renuncia.

Como resultas de este capítulo provincial, se cambió el rector del colegio de Sanlúcar, tomando posesión del mando el P. Manuel Pérez[Notas 11] el 14 de agosto de 1872.

El nuevo rector deseó, en marzo de 1873, tener por procurador de la comunidad al P. Faustino, prueba del crédito de que gozaba entre los religiosos por sus cualidades humanas, científicas y religiosas. Pero el interesado rogó se retirase la propuesta (infra 1, e) y lo logró.

8. Los Cantonales

La agitación política en España del siglo XIX fue continua: el 11 de febrero de 1873 se proclamaba la primera República tras la abdicación del efímero rey don Amadeo de Saboya. Por desgracia iba a desembocar en una anarquía general en todo el país. “Ciudades particulares y no digamos ya las mismas provincias, siguiendo las ideas federalistas de Pi y Margall, empiezan a declararse autónomas, surgiendo el más absurdo cantonalismo. En Cádiz el Ayuntamiento se convierte en Gobierno: saquea conventos e iglesias”[Notas 12].

En Sanlúcar de Barrameda, donde se halla el P. Faustino, se constituye una Junta Revolucionaria, que el 30 de junio se presentó en el colegio escolapio y apresó a los religiosos (entre ellos el Siervo de Dios): el hecho consta en documento oficial que reproducimos (infra 1, f) redactado por uno de los protagonistas[Notas 13] .

Doña Victoria Parejo decía, muchos años después, “haber oído contar a su madre el peligro en que se hallaron los escolapios de haber sido víctimas de las turbas incontroladas”[Notas 14]

Así terminó la primera permanencia del P. Faustino Míguez en Sanlúcar de Barrameda. Salía aureolado de la fama de sabio y mártir perseguido por religioso y sacerdote de Cristo.

Véase lo que pluma extraña a los intereses escolapios escribió sobre el atropello cometido en Sanlúcar contra dichos religiosos[Notas 15] (infra 7, b).

El P. Faustino ya no regresó por entonces a Sanlúcar.

Notas

  1. Según el censo de 1910 y, por lo tanto, en los días de la vida del S. de Dios. Sanlúcar de Barrameda era cabeza de partido judicial, que abarcaba 4.369 edificios con unos treinta mil habitantes, repartidos en los municipios de la ciudad de Sanlúcar, y de las villas de Chipiona y Trebujena, 27 caseríos y unas casas aisladas de poblado. Está regado por el Guadalquivir y algún pequeño afluente; estaba cruzado por dos ferrocarriles procedentes de Cádiz y de Jerez de la Frontera, y contaba con varias carreteras. La ciudad de Sanlúcar, en concreto, contenía 1.781 edificios y alimentaba a 17.500 habitantes. Para más ambientarse consúltense, entre otras, las siguientes obras: FERNANDO GUILLAMAS, Historia de Sanlúcar de Barrameda, 1858; JOSÉ ANTONIO CABALLERO, Guía de S.L. de B., Jerez 1905; PEDRO BARBADILLO DELGADO, Historia de la ciudad de S. L. de B., Cádiz 1942; ESPAÑA. I.III. 1410-1417; en relación con las Escuelas Pías: C. RABAZA, Historia de las E. Pías en España, IV. Valencia, pp. 103-106; C. VILÁ PALÁ, Calasanz Casanovas, pp.107, 150-153, 358, 375, 385, 427; A. DEL ALAMO, Biografía del S. de Dios P.F.M., pp. 79-94, 129-138; L. PICANYOL, Brevis conspectus histíricostatísticus Ordinis Scholarum Piarum, Romae 1952, p. 241.
  2. El P. José Calasanz López nació en Albacete el 2 de febrero de 1803. Vistió la sotana escolapia el 21.VIII.1822. Enseñó varios años y luego residió en S. Antón, Madrid, desde 1864 a 1874. Fue Procurador General de la Vicaría de España. Era muy entusiasta de todo lo escolapio. Se conservan cartas suyas en el AGSP, Reg. Gen. 242. Falleció el 13.II.1874 (VILÁ PALÁ, C., Calasanz Casanovas, pp. 151, 152, 164, 248, 254, 276).
  3. Reg, Gen. 242; cf. VILÁ PALÁ, Calasanz Casanovas, pp. 151-152.
  4. Cf. VILÁ PALÁ. Calasanz Casanovas, pp. 152-153.
  5. Catálogo de 1869 a 1888 en Archivo de la Vicaría General de las E. Pías de España, Salamanca. Los informes del Rector Bellón se hallan en el Archivo Provincial de la 3ª Demarcación, caja 41. Sobre el P. Cayetano Bellón véase Reg. Gen. 51, nº 43 (necrología). Por la sucesión de Informes del mismo rector, cabe deducir que su primer juicio sobre el S. de Dios como hombre “peligroso” había desaparecido del todo de su mente y de su corazón. Creemos que fue más bien efecto del prejuicio, con que recibió al joven religioso de rectísima conciencia y de capacidad de trabajo de pocos igualada.
  6. ÁLAMO, o.c., p. 86.
  7. ÁLAMO, o.c., p. 87
  8. No se nos ha conservado esta carta u oficio.
  9. ÁLAMO, o, c., pp. 90-91
  10. Es errónea la afirmación del P. Anselmo (o.c., p. 91) de que esta renuncia cerró, cuando menos de momento, la puerta a ulteriores exaltaciones a cargos o dignidades, pues en el capítulo provincial se barajó su nombre para los rectorados de Villacarriedo y Celanova.
  11. El P. Manuel Pérez nació en la capital de España el 3 de enero de 1830. Tuvo por maestro de novicios al P. Miguel Vilá, quien supo inculcarle grandes virtudes, que cultivó toda la vida. Estudió matemáticas con el P. Jacinto Feliu. Escribió “Corona Calasancia. Noticias biográficas de varones ilustres de las Escuelas Pías. 4 tomos, Madrid 1865; diez años después editaba la “La Vida del Bº Pompilio Mª Pirrotti de S. Nicolás” (Madrid 1875). Muy asiduo al confesonario, siendo rector de Sanlúcar sufrió las vejaciones de 1873; recobrado el colegio, siguió al frente del mismo como rector. Durante varios trienios gobernó como rector del colegio antoniano de Madrid. En 1881 fue enviado a Roma como Procurador General de España. Regresó como Asistente General del Vicario, y luego fue nombrado Vicario General de España en 1885, siendo reelegido tres años más tarde. Falleció en Sevilla el 26 de enero de 1894. Cf. Consuetas 1885-1894, pp. 369-374; C. BAU. Historia de las E. pías en Cataluña, cap. XXIX: T. VIÑAS. Index biobibliographicus…, II, p.177; C. LASALDE, Historia literaria y bibliográfica…, III, Madrid 1927, pp. 197-204; L. PICANYOL, Biblioteca Scolopica di S. Pantaleo, 1, 154.
  12. Cf. VILÁ PALÁ, V., Calasanz Casanovas, 258.
  13. El P. Antonio Miguel Escolano de Stª Teresa gozó fama de gran talento y de singular virtud; poseía gran facilidad para las matemáticas. Desempeñó los rectorados de Sanlúcar, Getafe y San. Antón de Madrid (1888-1894). Cf. ALAMO, Biografía del S. de D. P. F. M., escolapio. Madrid 1975, p. 37.
  14. ÁLAMO, 91 nota 9.
  15. Copiamos el texto de ÁLAMO, o.c. pp. 93-94.